domingo, 30 de noviembre de 2008

Una prueba para fans

Con un retraso imperdonable dado mi historial colinfirthiense, esta tarde hemos visto al fin Mamma Mía! Digo al fin porque planeé verla en el cine en su día, cuando se estrenó, pero entonces comenzó esta racha de descansos descoordinados (sí, aún dura) entre mi cónyuge y yo (sí, él también quería verla, será su lado petardo) y fuimos posponiéndola semana tras semana (la descoordinación descansil tiene buena parte de la culpa de nuestro raquítico índice de asistencia al cine; el resto corresponde a nuestro carácter hogareño/apalancado -ya éramos así antes de casarnos- y a nuestro apego al sofá). Tiempo después me propuse verla mi última noche de soltera (antes o después de alguna que otra copa), pero el plan falló y acabé cenando con mi familia, así que he esperado a su salida en DVD para verla como es debido (nada de screeners ni porquerías de esas, una descarga con calidad).

La película da lo que promete (hora y media larga de gente corriendo, saltando y brincando al son de las canciones de Abba y la posibilidad de ver cómo un puñado de actores de prestigio hacen el tonto, con la salvedad de Meryl Streep, que a pesar de la locura que la rodea está siempre dignísima), aunque hay un par de detalles que defraudan las expectativas de quienes, como yo, anhelen deleitarse con algún que otro plano de ciertos señores con ropas húmedas pegadas al cuerpo o directamente con espectaculares (lo mío son los pectorales, los abdominales me dan más igual, pero por Dios, sin depilar) torsos desnudos (debo confesar que yo con eso tengo más que suficiente; ni necesito, ni tampoco me gusta, al menos en pantalla, ver nada más comprometido).

La exhibición de barriga de Pierce Brosnan es intolerable, pero lo de Colin Firth no tiene nombre. Una siempre agradece que lleve una camisa blanca, sobre todo si se va a poner chorreando, y aún más que se la quite, pero no (ESPOILER) que justo después se abrace alborozado a un joven griego porque su personaje acaba de salir del armario. Lo siento, pero soy una mujer heterosexual a la que le gustan los hombres heterosexuales, dentro y fuera de la pantalla, y ese giro no me ha entusiasmado (FIN DEL ESPOILER).

Pero si después de ver todo eso hay quien llega al final de la película con su devoción intacta por el señor Firth y/o el señor Brosnan (o el señor Skarsgård, que también tendrá sus fans), puede que la pierda en los títulos de crédito, cuando, después de cantar Meryl Streep y sus dos amigas en la ficción (las tres vestidas al estilo Abba) Dancing Queen, se arrancan con Waterloo.


Entonces entran en escena los tres mozos anteriormente mencionados, también vestidos al Abba style (con todos sus complementos). No tengo fotos, así que pongo el vídeo. El desastre de Waterloo comienza en el minuto dos y pico, pero recomiendo no ir a por él directamente; el impacto podría ser fatal.



Después de esto voy a tener que meterme Orgullo y prejuicio en vena para mantener la fe...

Actualización: Para que conste que no me he vuelto loca, aunque mi marido sigue descojonándose cada vez que se acuerda de la locaza en la que convierten al pobre Firth, el amigo Petit et perdu me da la razón. Sus habilidades narrativas superan ampliamente las mías, así que explica aún mejor por qué Colin Firth no debe cambiar de acera en la pantalla. (Justo antes de dispersarse hablando de un vídeo gay que perpetró su primo con imágenes suyas de pequeño...).

viernes, 28 de noviembre de 2008

El tráiler de 'Star Trek'

[O cómo me gusta que me den los posts hechos (gracias, por cierto, a El invitado de invierno por su desinteresada colaboración)]

A continuación, adjunto un intercambio de correos con El invitado de invierno a propósito del nuevo tráiler de la película de Star Trek que ha hecho J. J. Abrams:

El invitado de invierno: Hola, joven: Sin rodeos: ¿has visto ya el nuevo tráiler de StarTrek? Espero a que lo veas antes de empezar a despotricar...

Mninha (o sea, yo): Hola, amigo. Sí, lo he visto, y como tráiler es genial, por supuesto, y probablemente la película esté bien, o incluso muy bien. Otra cosa es el hecho de que JJ haya hecho una peli de Star Trek con los personajes originales, pero sin los actores originales (algo complicado porque dos la han palmado, otro ha salido del armario -no es un dato excluyente pero no deja de ser curioso- y se ha metido en Héroes y otro más se ha negado; sólo está, como sabes, Nimoy) y haciendo con la historia lo que le ha salido de las narices. A mí eso me parece bien, siempre y cuando no la cague, pero esto no es Star Trek. Es otra cosa, mejor o peor, ya se verá, pero diferente. ¿He contestado a tu pregunta?

El invitado de invierno: Relativamente. Igual que el teaser (ese en el que salían construyendo la nave) me encantó, este trailer no me ha gustado, básicamente porque revela demasiadas cosas: ¿no hay demasiada acción? ¿la escena de batalla espacial no te ha recordado sospechosamente a la del Episodio III? ¿Kirk se lía con Uhura? O a lo mejor es uno de esos trailers que engañan, no hay más acción que la que aparece aquí y la trama es realmente buena... StarTrek nunca me pareció una saga/serie de acción, a diferencia de StarWars, sino con unas tramas de mayor trasfondo político/diplomático, no sé si me explico, y este trailer no refleja esa idea... Así que estamos de acuerdo en que esto es... "otra cosa". Aunque el diseño de producción si se ve que va a ser espectacular... En cualquier caso, me han dado ganas de volver a ver Star Trek: the motion picture (la primera, la original), que recuerdo como una magnífica película de aventuras espaciales, independientemente de la saga a la que pertenece (como es autoconclusiva, pues mejor). Pero será difícil hacerlo sin pasar por caja, porque no sé por qué los videoclubes no tienen disponibles películas de hace 29 años...

Mninha: Cierto, eso de que haya tanta acción no me convence, ni lo de Uhura, ni ver a Spock violento, ni... Por eso digo que esto es otra cosa. Es la única manera de verla, creo yo, para disfrutar lo que tenga que se pueda disfrutar. Tienes razón en que esto no es como SW, es más de diálogo que de acción (porque, entre otras cosas, no tenían un duro). Yo tengo en casa todo Star Trek (no sus sucedáneos), así que lo que quieras te lo puedo prestar.

Y tras el intercambio de pareceres, os dejo con el tráiler por si alguno no lo ha visto y quiere también dejar su opinión, no sin antes recomendaros un estupendo texto de Paco Fox en Vicisitud y sordidez en el que repasa, a colación de esos minutos de la peli que presentó JJ en España hace unos días (dice Paco Fox que, por lo que vio, la cosa se centra en la rivalidad entre Kirk y Spock y no, como siempre, en la camaradería del trío Kirk, Spock y McCoy, aunque habrá que esperar a verla para despotricar o no sobre el tema), la historia de la tripulación del Enterprise (la original, por supuesto), tanto en la pequeña como en la gran pantalla, con sus luces y, sobre todo (si no vulnerarían el espíritu de su blog), sus sombras.



Este no es en realidad el primero, sino el segundo, casi idéntico al anterior, pero con una aparición final emocionante.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Reanudamos la emisión

Diversas circunstancias personales, aburridas, sosas y bastante tristes (tanto que haría falta un talento del que yo carezco para sacar de ellas una narración al menos entretenida), me han privado estas dos semanas de tiempo y sobre todo ganas de escribir nada y hasta de pensar. Pero ahora, con las cosas más calmadas, voy a tratar de volver a mi anormal normalidad para seguir publicando aquí chorradas con la esperanza, como siempre, de que a alguien le interesen, así que hasta pronto.

sábado, 15 de noviembre de 2008

EBE 08 - Día 1: FAIL!

[Que conste que el Fail es totalmente nuestro y no tiene nada que ver con el Evento Blog itself, así que si alguien ha llegado aquí buscando una rajada contra el EBE, siento decepcionarle]

Como todos los días desastrosos, este comenzó temprano (además hacía frío, pero es lo que tiene noviembre, que suele hacer frío, incluso en Sevilla e incluso en estos tiempos de cambio climático, calentamiento global y demás). Por motivos ajenos a nuestra voluntad y que, curiosamente, nada tenían que ver con los que mencioné ayer y que a punto han estado de frustrar nuestra asistencia este año al Evento Blog, aunque también estaba relacionado con la salud de un miembro de mi familia (uno muy querido del que hablaré algún día tan largo y tendido como merece, que es mucho), emprendimos un viaje relámpago a la tierra de mis ancestros (que queda más poético que decir simplemente Córdoba).

La idea era irnos por la mañana y regresar después de comer para intentar asistir a alguno de los actos programados para la primera jornada del EBE. Pero, como se puede intuir por el título de este texto, la cosa no fue tan fácil. Salimos después de comer, sí, pero mucho después, en parte porque perdimos la noción del tiempo y en parte porque en realidad no me apetecía volver.

Pero volvimos y, por supuesto, tardamos una eternidad porque encontramos un bonito atasco en la entrada a Sevilla (que fuese viernes por la tarde no es una excusa, porque allí siempre hay lío). Pese a los atascos y a los tontos (dícese de esos individuos e individuas, que también las hay, que se ponen al volante a pesar de su miedo al acelerador y a los intermitentes, dos elementos que contribuyen a hacer la circulación más fluida y segura), llegamos a casa, hechos polvo por un día tan largo y con muy pocas ganas, la verdad, de coger los bártulos y plantarnos en el EBE.

Unos cuantos "¿tú qué quieres hacer?" y "a mí me da igual, como quieras tú" después, metí mi pequeño ordenador en su bolsita (regalo de mi cónyuge) y ésta a su vez en mi macrobolso (el que uso en realidad todos los días para ir a trabajar). Casi literalmente a la vuelta de la esquina (no habíamos salido aún del pueblo, y Gelves no es precisamente Manhattan), mi marido decidió cambiar de opinión. Ya no le apetecía ir al EBE. Y volvimos a casa. Con el pijama, las zapatillas y la bata puestas, y cuando ya llevaba un ratito en el sofá tonteando con el ordenador, se me queda mirando y me pregunta: "¿Tú te enfadas si te digo ahora que quiero ir?". Y aquí viene una pausa dramática en la que la aludida, yo, pensó detenidamente la respuesta, y tras descartar las diez o quince primeras que se me pasaron por la cabeza, todas ellas ofensivas, terminé diciendo: "No".

Y me volví a vestir, volví a meter el ordenador en su funda y ésta de nuevo en el bolso y me volví a subir al coche. Al doblar la primera esquina contuve la respiración, por si era otra salida en falso, pero no, no dijo nada. Y a las 22.00 llegamos al EBE, cuyo programa anunciaba para las 21.00 un sarao titulado Conexión EBE con, entre otras cosas, sorteos (creo que eso fue lo que llevó a mi marido a ponerse de nuevo los pantalones, la posibilidad de volver a triunfar). Pero allí, aparte de algunos miembros de la organización, un par de ejemplares de homo pululansis y alguien a quien no me apeteció saludar (y a quien no saludé), allí no había nadie.

Mientras en mi interior germinaba algo a medio camino entre la desolación y la ira, él preguntó a alguien de la organización dónde estaba el sarao. Habría sarao, pero más tarde, nos dijo, así que pensamos que lo mejor era cenar algo. El puesto de refrigerios que el hotel había habilitado para nutrir a los hambrientos asistentes al EBE quedó rápidamente descartado cuando comprobamos el precio de los bocatas a la venta: 15 eurazos la pieza. "Pero incluyen bebida", nos dijo el camarero. Y yo pensé que por ese precio deberían incluir algo más, como un masaje o servicios sexuales (sí, mi mente funciona de una forma extraña).

Y nos volvimos a meter en el coche en busca de avituallamiento, rumbo al Opencor de la Ronda de Capuchinos. Primer error. No había sandwiches ni nada para comer que no necesitase una elaboración a la que no estábamos dispuestos, así que nos fuimos hacia el Burger King que hay justo al lado. Segundo error. Allí había una cola kilométrica que, teniendo en cuenta que dicho establecimiento de comida rápida nunca se ha caracterizado por su rapidez, podía tenernos esperando hasta que nuestro hijo no nato, ni concebido, se hubiese emancipado.

La desolación y la ira, a las que se añadió en ese momento el hambre, seguían creciendo, y sin mucha fe ni apenas esperanza cruzamos la calle y entramos en el bar de enfrente, en busca de cualquier cosa que echarnos a la boca. Tras un semifail (queríamos un montadito de lo único que no había, carne mechada), pudimos cenar: montaditos de pollo y tortilla de patatas enriquecida con taquitos de jamón. Todo riquísimo y todo (bebidas incluidas) por 10,80 euros.

Y otra vez al coche y otra vez al EBE. Había más gente y sobre el escenario algo de actividad (que incluía al tipo al que no quise saludar, que casualmente -y juro que fue una casualidad- subió a hablar justo cuando fui al baño. Y allí nos plantamos. Vimos varios vídeos, asistimos a la emisión de un podcast de Kafelog y a los sorteos, en los que, por supuesto, no nos tocó nada. Entre una cosa y la otra llegamos a casa a las dos de la mañana. Puede que eso explique por qué tenemos tantísimo sueño.

jueves, 13 de noviembre de 2008

'Road to the EBE'

Aunque aún no sabemos si vamos o no a poder ir todos los días a todas las actividades (imponderables familiares ajenos a nuestra voluntad y a nuestros deseos), confiamos en aparecer por el Evento Blog 08 todo lo que podamos, y por ello nos hemos preparado con la adquisición de este ordenador tan cuco desde el que escribo esto:

No es mi primer ordenador, pero sí el primero nuevo (los anteriores eran de segunda mano) y el primero que me compro (uno de sus predecesores fue un regalo y el otro un saldo del periódico en el que trabajaba antes), así que estoy encantada con mi nuevo juguetito (aquí hay alguna foto más), que podrá acompañarme en mis viajes (a NY, a casa de mis padres, a mi sofá) y que me permitirá dar rienda suelta a mi espíritu libertario y huir de algunas de las normas de conducta (dicho sea con todo el cariño) que mi cónyuge impone a todo aquel que se acerca a sus aparatos (sobre todo a los electrónicos).

[Nótese que aún tiene puestas todas sus pegatinas, algo que pondría de los nervios a Berto]



Junto a mi pequeño y nuevo amigo, que vendrá conmigo al EBE, tengo también preparado el atuendo con el que acudiré a dicha cita, por si algún lector (habitual u ocasional) quiere buscarme allí. Al EBE del año pasado llevé mi camiseta de El gran héroe americano y algunas de mi colección de Star Wars (tampoco tengo muchas, pero obviamente no me las puse todas). Este año aprovecharé la ocasión para estrenar dos prendas adquiridas en NY: una camiseta de los bomberos neoyorquinos y esta otra que define a la perfección mi actitud ante la vida.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

No la veáis

Desde aquí también nos sumamos a la iniciativa puesta en marcha por el crítico Antonio Rico en su blog, 625 ranas, para que no veamos la entrevista a Julián Muñoz (aka Cachuli) por la que Telecinco le va a pagar 350.000 eurazos (que, con un poco de suerte, le embargará inmediatamente la Justicia). La entrevista, como bien recuerda la Chica de la Tele (donde he visto esto y que además apunta, tan sensatamente como siempre, que de nada valen campañas de este tipo si no las siguen los que tienen audímetros en casa, que son los que en realidad cuentan), está en el limbo del Próximamente, pero supongo que tarde o temprano se emitirá. Cuando eso ocurra, desde 625 ranas nos piden, y a ese llamamiento nos sumamos nosotros también (aunque si es en prime time lo más probable es que nos pille trabajando, así que nos sumaremos simbólicamente), que simplemente no la veamos. Podemos acabar con la telebasura.

lunes, 10 de noviembre de 2008

21 de enero

Ya queda menos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Empanada voluptuosa

Esta vez no he expoliado la receta de ninguna web, sino que se la he tomado prestada a mi madre. Es una empresa culinaria más sencilla y rápida que las que he acometido anteriormente, pero aun así la traigo por aquí.

La lista de ingredientes es muy corta: harina, hojaldre y un huevo, más lo que se le vaya a meter dentro (en mi primera experiencia empanadil he optado por ponerle jamón york y queso). Lo más complejo quizás sea lo del hojaldre. En los supermercados venden hojaldre en capas, o láminas, o lo que sea, estirado para estos menesteres. Al parecer, aunque esto sólo lo sé de oídas, hay dos tipos de hojaldre, uno que se queda planito cuando lo metes en el horno y otro que se desboca. Como se puede apreciar en la imagen, el mío es del tipo exultante.

La preparación también es bastante simple. Sobre un molde hay que esparcir un poco de harina, y sobre ella poner una de las capas de hojaldre. Se pone el relleno y la otra capa encima, y entonces se cierra bien (con las manitas y la ayuda de un tenedor, si es preciso) para que el relleno no se escape. Una vez sellado, se bate un huevo, se vierte por encima y al horno hasta que esté doradita.

PD: La Apple pie Mninha's Style va ya por su versión 3.0 (la segunda fue para mi madre y la tercera un auto-regalo para mí, porque hoy se celebra el trigesimoprimer aniversario del estreno en España de La guerra de las galaxias, y los babelistas ya sabéis qué significa...), y cada una es diferente a la anterior. A falta de probar la tercera (lo haremos esta noche), la primera gana por goleada. Será la suerte del principiante.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El Toby de Obama

En plena resaca obamista, Mi mesa cojea ha rescatado un fragmento de uno de los discursos más conocidos y emocionantes que el presidente electo de EEUU ha pronunciado en su camino a la Casa Blanca y que procedo a copiar tal cual aquí:
“Hay un decreto en el Acta Fundacional que declara el destino de una nación. Fue susurrado por esclavos y abolicionistas a medida que forjaban el camino hacia la libertad. Fue cantado por inmigrantes que llegaron de destinos remotos, por pioneros que empujaron sus destinos hacia el oeste luchando contra lo infranqueable. Fue el llamamiento de los trabajadores que se organizaron, de las mujeres que lucharon por su derecho al voto, de un presidente que escogió la luna como nuestra nueva frontera, y de un rey que nos guió hacia la cumbre y, una vez allí, nos señaló la Tierra Prometida. Sí, se puede tener justicia e igualdad.

Sí, se puede tener oportunidades y prosperidad. Sí, se puede sanar esta nación. Sí, se puede reparar el mundo.

Sabemos que la batalla que nos espera será larga, pero debemos recordar que no importa cuántos obstáculos nos encontremos porque nada puede interponerse en el camino de millones de voces exigiendo el cambio.

Un coro de cínicos nos ha dicho que no lo lograremos. Pero sus voces serán cada vez más disonantes. Nos han pedido que aceptemos la realidad. Nos han advertido que no debemos dar a la gente de esta nación falsas esperanzas. Pero en la improbable historia llamada América no hay nada falso en tener esperanza.

Las esperanzas de la pequeña niña que va a la desmoronada escuela en Dillon son las mismas que las del niño que se educa en las calles de Los Ángeles.

Vamos a recordar que algo está ocurriendo en América, que no estamos tan divididos como sugiere nuestra política, que somos un pueblo, que somos una nación.

Y juntos vamos a comenzar el siguiente gran capítulo de la historia americana con tres palabras que sonarán de costa a costa, de un océano al otro soleado océano:

Yes, we, can.”

Barack Obama (8 de enero de 2008, New Hampshire)
Al margen de que sea o no capaz de cumplir las elevadísimas expectativas que millones de personas en todo el mundo (no sólo en su país) han puesto en él, lo que quedó claro el día que nació el "Yes, we can" es que el Toby de Obama era muy bueno. [Nota para los no iniciados: me refiero a Toby Ziegler, el director de Comunicaciones del presidente Bartlet en El ala oeste y encargado de escribirle los discursos. Aparte de que es una serie magnífica, sus dos últimas temporadas son una magnífica forma de conocer todo el proceso electoral de EEUU, desde las primarias a la carrera por la Presidencia, como lo es Ángeles y demonios, de Dan Brown, sobre la transición entre un Papa y el siguiente, aunque eso es otra historia].

Lo curioso no es que sea realmente bueno y que escriba discursos que te ponen la piel de gallina (gracias también al saber hacer de su candidato sobre el escenario, por supuesto), sino que el autor de las palabras de Obama es un chico de 27 años, Jon Favreau (no confundir con el director de Iron Man), antiguo colaborador de John Kerry y que a partir de ahora será la voz del presidente de Estados Unidos.